martes, 30 de junio de 2009

En la eterna noche en que te quiero








Mira, amor mío, nocturno galopa el jinete.
sobre el blanco corcel de la quimera,
sobre la flor que dormita en el filo de tu espalda
cuando el verso se derrama en tus labios.
La luna sonríe con sus blancos dientes de plata
la oscuridad detiene mi voz bajo tu lengua
pues somete el tiempo en que te pretendo,
en el que busco el aire que respiras.
La noche te viste con su traje de aire,
quiere lamer el néctar que en tu boca crece,
donde el fuego prende los espacios,
en el perpetuo crepúsculo de un abrazo,
mientras desnudo tu voz e invoco tus gemidos
o cuando tus besos y los míos tiemblan de amor.
Porque para siempre es mediodía
en la eterna noche en que te quiero.

martes, 16 de junio de 2009

PRESENTACIÓN DE "LOS VERSOS DE LA AUSENCIA Y LA DERROTA" EN REQUENA POR ELENA PÉREZ Y RAFAEL MUÑOZ

UNA PRESENTACIÓN DONDE EL PROTAGONISTA NO PUDO ASISTIR POR RAZONES SIN CORAZONES. GRACIAS A MIS AMIGOS POR PRESENTAR TAN BIEN MI LIBRO. -ELENA ERES UN SOL-

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martes, 9 de junio de 2009

A LOS NIÑOS MUERTOS EN LA GUARDERÍA DE MÉXICO




Dejaron en la tierra el fruto del hombre,
la lágrima que, cándida, besaba la luna,
los ojos abiertos de los inocentes.

Dejaron sus manos quebradas sobre el fuego
que comen, muerden y mata
la doliente pena que hoy me embarga.

Quedaron inermes los juguetes de humo, atrapados en sus cunas,
con los ojos abiertos a la mañana
parpados izados al aire
en llanto desesperado;
ama y grita el hombre,
la madre pena y languidece
ante el sueño eterno del hijo que calla para siempre

sábado, 6 de junio de 2009

Algunas veces







Algunas veces, pensando en ti,
vienen a mi mente
aquellas cosas que nunca nos dijimos,
mientras las manos recorrían
mis vientos y tus brisas.

Aquellas veces, mis labios
-en explosión sonora- habitaron
en los tuyos, tan distintos
a estos que hoy me entregas
bajo la canícula gris de la tarde
cuando surgió el beso tenue, perdido en la memoria.

Algunas veces paseo desde el fondo de todo,
hasta el ocaso, hasta tu aliento distante,
recorriendo en perdidas parábolas
los momentos que huyeron de la sonrisa.

Aquellas veces, cuando se intuía
la completa expresión de un “te quiero”
circulaban, entre tus cabellos,
el nocturno tacto que te evoca,
la tristeza que me diste, la palabra que arde.

Algunas veces vienes a mí desde los espacios
donde bailan las cigüeñas sus valses marinos,
donde tus pechos, al aire, buscan
otros labios que liben tu boca precisa.

Aquellas veces, engalanadas de olvido,
tus lágrimas ungían la tierra deshabitada,
cuando tus besos se diluían
para siempre en imposible alarde.