viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Así es mi patria!






¡Así es mi patria!
Una hoja que a fuerza de existir
cae derrotada en el otoño,
donde los caprichos duermen para siempre,
un río que canta con la voz de un niño,
las carretas seduciendo madrugadas,
mientras bailan azules en los caminos
y a lejos almendros ingrávidos que abaten
sus frutos para besar la tierra,
trigales que alzan sus espigas doradas,
pues sueñan con divisar el mar
y navegar en veleros de aire, libres de cosechas,
Caballos que van al trote cubiertos de rosas
y jazmines que cantan en las ventanas,
las tardes se asoman por los márgenes
y traen entre los labios amores escondidos,
cuando el crepúsculo pinta de ocre el horizonte.
Mi patria no tiene color de batalla
ni tocan a fuego, ni a retiro,
las campanas del viento
y no nacen panes debajo del hambre.
Mi patria es mi corazón, la voz libre del beso
y la vida con que te sueño.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Un nuevo día





Despunta un nuevo día,
en la calle, el mismo vendedor de voz rota,
sigue vendiendo su fruta , por las puertas dormidas,
el pájaro alza sus alas y las expone
al mismo aleteo de costumbre,
sin embargo, es otro día,
más maduro, más viejo y derrotado,
los ojos nos son la fuente de la vista por serlo
sino por decirme que la vida está pasando,
sino por ver como la luz atraviesa los visillos y besa el suelo,
y al torpe perro que agita su cola en las calles desiertas.
Es otro día, igual a tantos, envejecidos,
mis manos se deslizan entre las tintas y las hojas;
ya sé que en otros días, acaso como este,
ellas, me anunciaban su contorno,
la suavidad de su cuerpo desnudo;
el tiempo se va acercando y me advierte su presencia…
tal vez donde dije igual, quise decir diferente, quise decir perdido.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cuando la sonrisa cae




Cuando la sonrisa cae,
llueven las noches;
los astros van en busca del vacío
y las caricias incompletas esperan
al céfiro amante que, Eros, delata.

Cuando la sonrisa cae,
bajo los párpados, las miradas, cumplen su condena,
se amontonan las páginas que mima la poesía
y torna, el verso, a definir la lágrima
que no encontró su eterno amparo.

Cuando la sonrisa cae,
se acarician, en la noche, los cuerpos desnudos,
la vida se hace trémula,
la tierra y el temporal danzan en silencio
y caen los frutos que dormitan
en los profundos ojos de los adjetivos.

Cuando la sonrisa cae,
palpita la vida bajo las sábanas del aire
y es, entonces, cuando los enamorados
buscan los besos dormidos;
aquellos que nunca se dieron…
¡cuando la sonrisa cae!

martes, 21 de diciembre de 2010

Escribidme, pues, en las noches de lluvia








Había estado lloviendo toda la noche...
los valles se cubrieron de abrazos
mientras los astros iluminaban el vacío de las lenguas
y los caballos, al galope,
llevaban en sus crines, dormidos, los besos.

Puede que esta noche vuelva a llover;
el agua amamanta la luz del alba,
los árboles surgen de las sombras,
mientras, las parejas, en su abrigo,
siguen besándose,
los animales con nombres lunares
se deslizan cantando bajo ventanas abiertas,
y las banderas danzan con los gentiles
en sus mástiles de esperma.

Escribidme, pues, en las noches de lluvia,
bajo pechos que inundan la tierra,
que la humedecen cuando se besan en el “ te quiero”.

Escribidme, pues, en las noches de lluvia,
leeré vuestras estrofas en las entrañas de un suspiro
y combatiré con el agua,
por la palabra que llueve, en una lágrima.

domingo, 19 de diciembre de 2010

A mi padre, a mi hermano. También en navidad, con nosotros



Sé que en el tiempo yaces, padre,
que la muerte posó su fría guadaña en tu costado;
sé que ya no eres la flor de la sementera,
en la cual, el néctar imploraba tu justo brote;
se, también, que fuiste
el trigo en su amarillo renuevo de espiga;
por ello yo vengo esta noche, desde mi soledad,
a escribir tú nombre con tintas que tienen el color del lamento;
sé que hablaste a mi hermano
y le contaste de como las estrellas
a diario brillan
bajo tus fragmentados ojos de lunas,
y que, a los lejos, duermes en sus tálamos de nubes,
que le narraste de los hombres y las mujeres
cuando buscan el pan con las manos de la vida,
cuando laboran las rotas sedas del aire.
Padre mío, hermano mío,
vosotros que habitáis el alba y las estaciones,
llenad de esencia el jardín de mi casa,
entregadnos, si podéis,
el fruto que viene, ladera abajo, buscando el poema,
-que yo esta noche os escribo-,
y habladnos, desde las voces perdidas,
porque aquí la vida aún reclama vuestra esencia,
en esta tierra que nos llena las entrañas de oxígeno
en esta tierra en la que os exigimos.
.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Las dos orillas. Del libro "los versos de la ausencia y la derrota"



Desde mi ventana el ancho pecho de mi tierra
juega con las bocas y con las lenguas.
Yo, en esta orilla y, en medio,
el océano donde fructifican las tormentas.
Tú, en la otra orilla y, en el medio,
el mismo mar y las mismas tormentas.
Y el hijo en las dos orillas…
Pero, a lo lejos, el mar de las tormentas.
El tiempo no dispara labios sin palabras
porque entre tú y yo ya no queda nada…
¡ya no queda nada!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Poema de amor. Del libro "los versos de la ausencia y la derrota"



Tu lo sabes

Yo te espero en las hojas
que, escritas, se abren entre tus pechos - y tú lo sabes-,
en las paredes donde cuelga la memoria.
Te espero porque tu voz sube hacia los aires,
para que tus labios se pronuncien por mis labios.
Yo te espero -y tú lo sabes
en la estancia donde mora una copa vacía,
un violín dormido y el jazmín que muere en soledad.
Te espero en el te quiero,
en las zapatillas que bailan sobre los relojes,
en la historia que anda buscando melancolías,
por los hoteles bravíos de Extremadura -y tú lo sabes
tú sabes la elevación exacta de mis manos abiertas,
mis ojos pronunciando azules imágenes en las retinas,
la suavidad del llanto en continuo retorno
y mis labios en la espera de tu lengua -y tu lo sabes-
Me amas y no me amas, -pero acaso tú lo sabes
me tiendes una mano, que eléctrica,
se forja en pantallas encendidas
y me sometes a la pena que emerge
de montañas distantes, mares y zapatos; distantes.
-Porque tú lo sabes-
Tu sabes el trabajo del verso cada día
bajo la sombra amada de la fotografía.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Alégrense






Alégrese, acaso, la tierra con su aroma de agua,
de ver al viento cubrir el cielo en su largo viaje,
de ver a una nube y a un jazmín asido por la cintura.

Alégrese también tu pelo y las noches
y las fuentes de fría piedra,
cuyos surtidores tengan sus caños de bronce
orientados al poniente de tus labios.

Alégrese la patria del suspiro,
las horas que caen dormidas en los silencios,
aquellos que arden en las bocas sin vocablos,
pues los tiempos deshojados siempre caen buscando la tierra.

Alégrense los algodones blancos de las manos,
los pasos del niño y la madre alondra,
cuando vuelve su nido a la existencia
y la mar callada y el vientre de la tarde.

Alégrense los gladiadores que combaten por una lágrima,
así, las manos, no tomarán las forma de la espada;
la hiedras, que, vencidas trepan hacia el fuego,
para que los cuervos no granen en las ramas de la risa,
para que la tristeza no haga mella en las parejas,
que, juntas juegan a abandonarse en los besos y en el barro.

Alégrense las semillas que germinan en mis palabras y tu voz
por las sombras rotas de las esquinas,
para que la canción que al oído me cantan
siempre lleve entre en sus estrofas tu cálida imagen.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Pienso en la tierra "Una protesta ante la sublime hipocresía de occidente"


"Una protesta ante la sublime hipocresía de occidente"

Pienso en la tierra,
en el aire puro que invade mi coraje;
y no en el hombre
que desciende a la curvatura de su espalda,
ni en los párvulos harapientos
que pueblan las calles del orgullo.

Pienso en la tierra, sin términos,
donde todas las flores crecen
con el aroma de la madreselva;
donde hombres y mujeres
tocan las palmas del alba y el júbilo;
y no en los parados
que llenan las calles y lloran noches.

Pienso en la tierra,
en el viejo olivo
que, a pesar de todo, sigue madurando
su sabio tronco en la historia,
en el ganado que pasta atardeceres,
y en la cosecha que eleva la espiga
a la tarea del pan;
y no en esa tierra
donde se muerde el polvo del combate,
donde la minas siegan
las manos y el aura de los efebos..

Yo pienso en la tierra donde el rocío
tiene el calor de la risa, al abrigo de los hogares;
y no en la otra del árbol sin fruto
¿Para que pensar en lo que no florece?

jueves, 9 de diciembre de 2010

A Trujillo. Del libro "los versos de la ausencia y la derrota"





Del granito silente, el de la leyenda,
golpeado por el ocaso
y pulido por la mano de la amargura…
nacen, orgullosas, las ciudades;
se alzan desde la tierra hacia el infinito,
hacia el espacio que mece el miedo,
hacia el aire que emite
la palpitación de los siglos;
surgen de las piedras abiertas,
la historia terrible de las espadas,
aceros que fueron imposibles para la vida;
el hombre jura lealtad a la muerte
y cumple con ella promesas de sangre;
la piedra, entonces, se vuelve gigante
y en su ceño se cincela el obelisco,
donde la historia posa su memoria,
donde el granito duerme
en la evocación sublime del tiempo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Despedida, del libro "los versos de la ausencia y la derrota"




Que así sea;
que se pudra el tronco en la dehesa distante,
que la carcoma tome de su pecho la savia dormida,
que los leñadores quiebren sus ramas,
y que la hiedra trepe desde sus entrañas infinitas.
Que así sea;
que el olvido te cubra de musgo y hierba,
que una amapola sola surja en tu mejilla,
y que un árbol naciente absorba el zumo de tu boca.
Que así sea, porque así está escrito,
ya que la vida como el amor es parte de la muerte,
ya que el amor como la muerte es parte de la vida.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Aclaro "Del libro los versos de la ausencia y la derrota"

Aclaro que tus labios no son míos,
no los entiendo como tales;
que tus ojos, nocturnos e hirientes
no me pertenecen; cabalgan la noche.

Aclaro que no reconozco tus pechos de miel,
natas azules de olor a mazapán
y mares salvajes;
no siento ni su sonoro tacto,
ni su fruto oculto.

Aclaro que no es mi boca semilla de la tuya,
ni tu abrazo rompió mi noche,
ni tu gemido el alba presentida.

Aclaro, por fin, que no me has pertenecido,
que mis manos ya no tejen con tintas apenadas;
bajo la lengua se quebró el beso,
cuando apagué la luz
y un poema perfiló el último “te quiero”

viernes, 3 de diciembre de 2010

Poetas para el Siglo XXI

Este poeta también en la antología poética de Fernando Sabido, Poetas del siglo XXI .Un honor.




http://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2010/12/2269-jose-cercas-dominguez.html