lunes, 31 de octubre de 2011

La oscura piel del disparo



Hoy en mí, se agita la conciencia,

veo, en un solo niño, la hambruna de Somalia,

un pájaro lleva en sus alas el hambre del inocente.

-la piel del disparo sigue invadiendo esta cosecha-.

Hoy se agita en mí la conciencia,

el hambre del mundo

acontece detrás de los árboles

que aturden a occidente,

navega en los aires,

donde la vida rinde, a la muerte,

el más fiero de sus estoques.

Acontece, cuando los caballos no saben de días azules,

ni de penumbras,

ni de frutos que alzan su cadavérica fortuna.

Acontece, cuando las hojas de papel

vuelan y se agitan bajo la piel oscura del disparo,

y en orgías de tinta y sangre llenan el día,

de palabras que saben a muerte.

Hoy se agita en mí la conciencia

no dejéis ¡no!

que duerma en bocas asoladas,

los labios de la protesta,

ni que fenezca la saliva de quién labora el pan,

ni la tinta de quién rotula en las paredes de oriente,

“libertad, en todos los idiomas de la tierra”

para que pueda escribir en su pecho,

que tras la piel del disparo,

este pueblo sin nombre,

sigue sufriendo y muriendo

bajo los sempiternos días del hambre.

Hoy se agita en mí,

la conciencia de este mundo sin horizonte.

jueves, 27 de octubre de 2011

Antología de poemas de amor de poetas extremeños






Va a salir una antología de poemas amorosos escritos por extremeños que puede dar que hablar (sobre todo porque el erial crece)
(Álvaro Valverde en su blog)

miércoles, 26 de octubre de 2011

Senectud





Cuando los años invadan tu cara
de enjutos y amorosos labios,
cuando la palabra, busque,
en el gesto, el acomodo de todo argumento,
sentirás que tu existencia se viste de surcos
como lánguidas madejas de piel y tiempo;
recodarás entonces que fuiste joven,
que la quisiste en aquellas tardes
cuando en tu sonrisa llevabas
prendida, con asombro de todo, la primavera,
recodarás, entonces,
que ella te quiso
igualmente en el beso,
en el salvaje latido de la cercanía.
Cuando la vida alcance su solsticio de invierno,
cuando la voz se haga más lenta y pausada,
y el frío habite en tu ajada piel,
yo se que volverás a la tierra
donde tus padres besaron tu nombre,
retornarás al sueño y los madrigales
y habitarás por fin en la memoria
de otro corazón que remonte la vida.

lunes, 24 de octubre de 2011

A mis padres



Naciste
Del barro certero que moldea la semilla
te hiciste hombre;
como tal bebiste el agua,
comiste el fruto,
respiraste tiempo en palabras veladas,
de ese modo llamaste a la puerta del alma
y te abrió una mujer vestida de alegría;
la besaste en el lecho prohibido
donde el viento gemía constelaciones de amor
y, como tal, la vida se hizo eco de aquellas
pronunciaciones,
de ello nació el hijo y se hizo hombre…
así imparable la existencia te besó en cada
nacimiento.
Naciste y, como tal, te hiciste vida.

viernes, 21 de octubre de 2011

Si se celebra


Otra vez la rabiosa muerte de actualidad, otra vez celebrándose el asesinato a sangre fría de un ser humano. Que valga, también, este poema para Gadafi y para cuantos caigan en las mano de la venganza. ¡lastima de humanidad!.

Si se celebra, matar a un hombre,

recorrer el tacto de un beso con el acero,

o salir a la calle y desnudar al individuo.

Si se celebra mirarle a la cara,

con los ojos de la ira,

o llorar de rabia por no herirle. ¡¡¡Entonces!!!

Yo brindo por los áridos desiertos,

por las heladas cumbres de nombres impronunciables,

por los ojos abismales de la tierra,

donde crezca el pasto y no exista el hombre,

donde el blanco níveo cubra la roca y no exista el hombre,

donde el agua se deslice buscando la grana y no exista el hombre.

Sí la vida es el combate, ¡¡¡ENTONCES!!!

¡¡¡ No me llaméis hombre!!!


jueves, 20 de octubre de 2011

De las cosas, de la vida






DE LA VIDA

Que los dioses "sean cuales sean"
moldeen, sobre las cuerdas,
nuestras manos unidas.


DEL AMOR

Tú y yo
somos aire
del mismo suspiro.

DEL ADIÓS

Detrás de ti, el reloj
del tiempo, deja tu ausencia.


DE LA MUERTE

Ya vino ella,
y dejó ante el tiempo,
la memoria de tu paso por la tierra,
más tarde pasaré yo,
y cederé tu testigo, mi herencia.







martes, 18 de octubre de 2011

lunes, 17 de octubre de 2011

Sin comentarios

Vuelve la lluvia



Vuelve la lluvia


Ahora que, en la ventana llora,

el lento gemido de la ventisca,

me voy de tu lado,

pues presiento que la lluvia vuelve,

y que, en su lenta caída,

calmará en la rosa, su goteo interminable.

Me voy,

entre los escaparates azules de tu calle

que palian con arte, el melancólico regalo del agua.

Tú me miras desde otro tiempo,

en mis mejillas se posa en libre acometida,

el cristal líquido de mis párpados,

la palabra última y la mirada,

acaso abatida, que me concediste.

Sigo caminando, en mis pómulos,

la lluvia busca su equilibrio;

miro hacia atrás,

apenas alcanzo a ver la sombra

que tu casa, deja en la esquina,

los coches rugen

y en las farolas tirita, al unísono,

el tiempo y el agua.

Sigo mi camino y,

vuelve la lluvia a inundar la vida.


viernes, 14 de octubre de 2011

Monumento al soldado desconocido



Un infesto barro cubre mi cuerpo, la sangre mezclada con agua helada, baja hacía una oquedad abierta por un obús.

- Hemos combatido duramente- ahora agotado, un sudor frío me oprime en esta trinchera, en este invierno.

Un persistente ruido puebla mis oídos, no oigo ni tan siquiera, el gemido de dolor de mi compañero herido, que se agita a mi lado. Justo en frente de mí, un soldado enemigo, yace muerto con un certero disparo que quebró el silencio para abatir a un hombre que, minutos antes, estaba cubierto de vida. Me da la sensación que me miraba desde sus inertes ojos, y me preguntaba por qué moría él y yo no y pensé que, seguramente tendría mujer e hijos y que esperaría algún permiso o que acabase esta maldita guerra para volver a su encuentro, a la tranquilidad de su casa, pero una proterva bala, quiso ponerse en el camino de su vida y no de la mía, y allí yacía inmóvil, en esta tierra quebrada.

Seguramente, cuando despunte el sol, acabará en una lúgubre fosa común.

Seguramente, en su país, con el tiempo, pondrán su nombre en un monumento erigido al soldado desconocido, a este, que un día, con rabia gritó el adjetivo del odio, cuando se vio muerto por un trozo de metal traicionero, pero hoy y ya, para siempre, es pasto de la historia, su vida finiquitó su contrato de soldado. De ahora en adelante, tan solo será un número en unas míseras y tristes estadísticas, una cruz en cualquier campo, donde su memoria se perderá entre otras miles de cruces.

Seguramente el presidente electo de su estado, con el paso de los años dirá para conseguir más votos, “aquella guerra fue un grave error, no tuvo que haber sido”.

Pero mientras tanto, un soldado yace muerto en un campo de batalla cualquiera, en un país cualquiera, bajo un enemigo cualquiera.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Los días





Hay días de invierno,

días de primavera,

y días que me pregunto por el origen del rocío.

Días que salgo a esas calles desnudas,

y ofrezco mi palabra

en los mentideros del aliento,

otros días, detengo la pena en mis manos limpias

y rindo mi ardor como solución más inmediata.

Hay días que no nacen

y días que nacen dos veces.

El aire, hay días que emerge solitario,

y en otros días, se sabe que la tormenta,

con su fiero estoque,

llama a la puerta de la vida.

Hay días que digo ¡ánimo, compañero, sigue caminando!,

otros, los menos, ofrezco con ella, la verdad que me lleva,

y es entonces cuando entiendo,

que hay días que también existo

lunes, 10 de octubre de 2011

Carta abierta de un poeta indignado







¡¡¡¡Dios mío, estamos en peligro!!!!

Y no sabéis cuanto, cuando nos imponen una crisis, que viene de no se sabe dónde y le echan la culpa a no se sabe quién. Abrimos los ojos, y al abrirlos, vemos que todo esto es un manejo de los incompetentes señores de todo lo tengo. Que vivimos de acuerdo a los criterios de hombre y mujeres cubiertos de oro y estupidez.

Esto es un pulso a los gobiernos occidentales, que se han atrevido a hacerle cara a ellos, “dioses del Olimpo financiero, a ellos cuatreros de las finanzas y las alturas mercantiles". Y mientras tanto, a los pobres trabajadores del día a día, les quitan sus casas, sus ahorros y su dignidad dormida y subyugada, en la fantástica mentira de occidente, por el fatídico poder de los patricios.

En fin, concluyo y pido al señor Rajoy y al señor Rubalcaba, que me den tan solo una razón para que les vote, para que no esté indignado y por favor, la pido sin demagogia y sin quiebros lingüísticos de esos mercaderes, de todo vale, en el país de los votos y sus miserias.

domingo, 9 de octubre de 2011

Yo hablo de ella





No hablo de las cosas, ni de los días,

ni de los dientes de leche

que ella enterraba en el jardín de la inocencia.

No hablo ni de su pelo,

ni de los años que recorren las palabras,

que se graban, a fuego, en mi memoria,

ni de labios sajados, ni de árboles sin nombre.

Tampoco hablo de violines, ni del trabajo diario,

ni de las cosas sumergidas en las bocas del tiempo,

ni de siglos perdidos en algún lugar de sus mejillas.

No hablo de las civilizaciones,

que construían herramientas y espadas

en la ardiente fragua de sus pechos.

Ni tan siquiera hablo de los pintores de antaño,

ni de los poetas solidarios, ni de la tinta

que se derramaba, al igual que la sangre,

sobre su espalda desnuda.

Yo hablo del aire cuando mece su nombre,

de la luz cuando atraca en sus sombras,

del beso, yo hablo del beso y de la luna,

que acaricia su contorno junto al mío,

hablo de la vida que la lleva,

de mis brazos que la toman

y de la noche que nace

dormida entre sus besos.

Yo hablo, amor mío, acaso de ti.

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Hijos de un mismo Dios?


Y que conste, que es este señor cubierto de oro y no yo, ni el niño cubierto de miseria, ha sido quien ha dicho que es pecado acumular riquezas.

martes, 4 de octubre de 2011

Quizás



Quizás navegue por mares y ríos,

que inundan tu piel en primavera,

por los almendros ingrávidos

que lloran flores blancas,

por aquella casa que ahora se me antoja

cubierta de penumbra,

o por aquellos tiempos que tienen sus llaves

cubiertas de óxido,

y que tú abrigabas, tiernamente, sobre tus pechos.

Quizás seas el todo y yo la nada,

la que se acomoda

en el torrente distante de tus vocablos,

o en el tacto que agita el suspiro, o en el te quiero.

Quizás aún te quede entre los labios, el amor dormido,

el amor bajo tus sábanas y la cosecha,

bajo la ventisca, ya distante, y la lluvia,

bajo el “tápame, amor mío” que tengo frío.

Ese quizás que sucumbe al canto,

que puebla mis manos de tinta,

mis manos sin palabras,

mis manos labriegas,

de campos abiertos y de cosechas recién paridas.

Ese quizás que asciende por las calles más angostas,

que tapa, con su rostro, el lado oscuro de la luna.

Ese quizás que abre las puertas del crepúsculo,

acaso, en el mismo instante,

en el que me esfuerzo por recordar tu nombre

con el último verso, de este poema lacerado,

o con el último beso que nos dimos

en aquella tarde gris, en aquella tarde.

sábado, 1 de octubre de 2011

Este incierto futuro




En estos días, donde cuelga el futuro su tiempo inexorable,

la lluvia sigue cayendo con su agónica melancolía,

igual que ayer, porque nada está escrito,

porque nada ha cambiado,

las maletas siguen esperando

en andenes sombríos,

la montaña como siempre, viaja sin equipaje,

desde este día a otra noche,

tan clara en este momento, tan sombría en otras épocas.

La casa abre y cierra sus ventanales al aire,

sale a la calle, la risa, el pan y el niño,

y tu silueta de ahora y tu mirada de antaño .

En estos días, que van marcando

el breve futuro de tus labios

tú, amada mía, sigues alejándote,

sigues partiendo de todos los lugares

y sigues callando mi nombre,

y porque nada ha cambiado,

mis manos prosiguen el combate,

con la tinta que hoy escribe estos versos,

con la vida que sigue alejándose ante nosotros

con las palabras que fluyen de lugares recónditos.

En estos días del futuro que nos lleva

me voy de ti y acometo el instante de un beso,

como si la lejanía te acercase por pretéritas esquinas,

como si mis versos habitaran en algún lugar de tus manos,

como si los poemas de este incierto futuro,

se posasen, para siempre, en tus labios perdidos.