domingo, 31 de marzo de 2013





¡Atención, atención!
Se busca en la voz urgente del tiempo
un sol que se ha perdido. 
Dicen que se fue:
tras una herida;
tras los sombríos alcores del horizonte;
tras los perpetuos celajes de la lluvia.
Dicen que iba vestido de luz y temperatura.
Se recompensará generosamente
al astro que lo habite.
¡Atención!: 
Se busca con urgencia un sol que se ha perdido.



lunes, 25 de marzo de 2013

Amo a quién al grito del aire



A MI QUERIDÍSIMA AMIGA ELENA.
A QUIÉN AMO, APASIONADAMENTE.


Amo a quién al grito del aire
entrega a la cosecha, más aire todavía.
A quién detecta, en cada persona, la razón del verbo amar,
el amor por todas las tierras y patrias de los individuos
por todas las voces de las libertades.
Amo el rostro de la gente que sonríe,
cuando paro, en la calle, al beso y sus consecuencias.
Los amo, de tal manera, como amo la voz de los jazmines;
el arco fuera de iris que dona al día sus tonalidades crepusculares.
Amo el rostro de quién, en las manos lleva,
la voz posible de la primavera, la voz más antigua,
en los labios frutales de las cosas.
Amo a quien camina y dona su brisa al peregrino,
a quien con su voz amiga, me anima a levantarme, todos los días,
a quien todos los días besa la frente del agua,
la tierra de las hojas, el barro desposeído de la rosa.
Te amo a ti, que caminas limpiando los surcos,
que floreces en las calles imposibles del beso.
Que me amas a mí, por existir,
tan solo por eso o acaso por ello.

sábado, 23 de marzo de 2013

AÚN ESTAMOS A TIEMPO



Siempre estamos a tiempo, a veces hasta el mismos tiempo está en nosotros, al acecho, esperando el resultado de las cosas del amor y de la vida.

I
Los violines danzan en las azoteas con las cortesanas de la luna;
el arpa rompe el llanto de las ciudades
y la guitarra tiembla bajo el humo abril del tabaco.
¡Aún estamos a tiempo!
-se oye cantar a los niños en los puertos –
¡Aún estamos a tiempo!
-cantan con voz de la vida en sus mejillas-.

II

Las épocas suben y bajan en los ascensores del viento,
besan los barandales de los desterrados
y ordeñan, con manos tristes, las ubres de la quimera.

¡Aún estamos a tiempo!
-cantan los niños tras los ventanales de estaño-.
¡Aún estamos a tiempo!

III

La luz se refleja en la pared
donde los poetas escriben
con sus lágrimas de tinta:
que el amor tiene las entrañas crepusculares.

En una calle, cubierta de balcones,
a las señoras de las nubes
les crece las noches de lluvia.
Las vocales pasean por los perfiles de las muchachas
y se oye gritar a lo lejos:
¡Aún estamos a tiempo!

IV

Todas las esquinas, todos los balcones,
y todos los ojos de las miradas sin nombre,
desfilan y gritan por las avenidas.

Las nubes callan en las alturas,
los atardeceres suspiran sin tregua,
pero saben que los niños cantan:
¡aún estamos a tiempo!;
¡aún estamos a tiempo!;
¡aún estamos a tiempo!

lunes, 18 de marzo de 2013

Es así como se acaba la tarde






Es así como se acaba la tarde,
la noche lleva, en su montura,
la última brisa del sueño,
en un manto de trigo se va desperezando la luna,
es así, por tanto, como el tiempo
mece su objetivo crepuscular.
La tenue silueta de una farola,
alarga su sombra por la calle
es entonces, cuando llueven las letras
en las últimas súplicas del ocaso,
es entonces, cuando tiritan los besos que nunca te di,
es entonces, cuando  mis manos otoñales,
buscan, en el cuenco de sus palmas,
tus senos de aire.                      
Es así como se acaba la tarde,
centellea de pronto el poema
en el efímero reino de los astros,
y llueven soledades en tu boca
y llueven recuerdos en la mía.

La tarde besa a la tierra
con su último recuerdo del día.

viernes, 8 de marzo de 2013

A las mujeres




Cuando la vida te alcance, digo, en la afonía de los días;

cuando tus ojos rindan en sombras, la luz del sol;

dirás, con la voz callada del tiempo:

"hasta aquí te he acompañado como leal compañera";

más tarde besarás el sueño y la tierra

con la dignidad de tu estatura.

Pero… hasta entonces:

que nadie te hiera ni ultraje,

que la taciturna sílaba no se acomode en tu garganta,

que la guadaña no temple su acero

en tu cuerpo vivo y femenino.

Pues debes sentir:

un largo trecho de labios sin equipaje,

de besos en los ojos imperfectos de la noche,

de bocas en cuerpos detenidos.

Pues debes sentir:

la vida que cubre el diezmo del suspiro.

S
é que te pertenece la risa, la calle y el diluvio;

t
e pertenece la tierra vestida de grana,

los labios mojados por un beso, las amadas mejillas

y la casa amiga que abriga tu pecho.

¡
No te rindas, no huyas!:

deja que el cerezo florezca de natas al grito y a la cosecha,

y así, cuando la vida te alcance,

que te encuentre cubierta de vida.

jueves, 7 de marzo de 2013

El cerezo según natura

AL VALLE DEL JERTE


Así todo tuvo su principio, “lo dijo natura”;
en el valle crece, como de pronto, la esencia del tallo;
nubes sobre la altura y la lluvia que moldea la arcilla.
Tierra que abriga el nacimiento,
raíz paralela al agua, buscando su cubil de barro.
Sol y luna observándose.
Así natura obró el milagro.
Así el cerezo besó la boca del surco,
lamió la primavera y lanzó
desde las entrañas, su casta de madera.
Así dijo natura que fue su principio:
la casa en la pradera, el otoño, el pájaro
que asoma por los ramales de la luna,
su canto de amanecida,
la terca abeja libando el néctar del silencio.
Así el fruto creció en el sol de julio;
-lo dijo natura contemplándolo en su légamo de bruma-
Así el tiempo hizo su trabajo
y el cerezo, de nuevo, cedió su semilla a la vida.
Así dejó natura su obra en la tierra.


José Cercas

martes, 5 de marzo de 2013

LAS GALLINITAS









LAS GALLINITAS

Las gallinitas cacarean en su gallinero de barro;- mientras, el gallo pavonea su roja cresta- no saben cuál es su destino; no entienden nada del mañana. Un día u otro acabaran en una olla, como ha ocurrido durante siglos: -siempre que un tirano actúa, lo hace de la misma manera, nunca cambia su sed de muerte-. Pero ellas siguen cacareando delante de su elegante gallito y poniendo preciosos huevos, para que el amo no se enoje y saque su acero, para que el amo, siga poniendo cada día su maíz o sus mentiras piadosas. Otro día y otra muerte acontece en el corral; de nada valen las súplicas, ni los gritos rogando piedad de la pobre víctima. Delante de las otras gallinitas, la despellejan y cocinan. Pero no importa, no me ha tocado a mí, “piensan” y siguen cacareando en su gallinero de barro, ajenas a la vida que llevan y a la muerte que les ronda.

sábado, 2 de marzo de 2013

De nada vale





De nada vale, digo:

que exista un tal vez, 
un aún,
un quizás te quiera todavía.
Si en ti no existe:
un “yo también”, un acaso,
un saberlo cierto.
Pues siento desde el latido
que intuye los días del beso,
que, tal vez, YA
se acaba nuestro tiempo.