
Despunta un nuevo día,
en la calle, el mismo vendedor de voz rota,
sigue vendiendo su fruta , por las puertas dormidas,
el pájaro alza sus alas y las expone
al mismo aleteo de costumbre,
sin embargo, es otro día,
más maduro, más viejo y derrotado,
los ojos nos son la fuente de la vista por serlo
sino por decirme que la vida está pasando,
sino por ver como la luz atraviesa los visillos y besa el suelo,
y al torpe perro que agita su cola en las calles desiertas.
Es otro día, igual a tantos, envejecidos,
mis manos se deslizan entre las tintas y las hojas;
ya sé que en otros días, acaso como este,
ellas, me anunciaban su contorno,
la suavidad de su cuerpo desnudo;
el tiempo se va acercando y me advierte su presencia…
tal vez donde dije igual, quise decir diferente, quise decir perdido.





