miércoles, 12 de enero de 2011




El olvido hace poderosos a los necios, no olvideis a Haití, no hagais el juego a los impresentables señores del dinero

martes, 11 de enero de 2011

Me dices





Me dices que no alcanzas a cobijar en tu pecho,
la quebrada luz de mi imagen,
ni a someter mis labios a los tuyos,
que todo es pasado, que todo es olvido.

Me dices que mi tacto se escapa
y que apenas puedes recordar,
aquellos lugares, donde tú reías con la risa de la vida,
donde, observabas, como magnánimo,
pasaba del horizonte.

Me dices que yo callo y que no retorno
a la profunda orilla del verbo amar,
con los labios de una juventud derrotada,
con las manos sosegadas de la memoria,
con los ojos que vieron un día, ya lejano,
tu cuerpo pretendido.

Me dices que no olvide, acaso, estos versos que te dispenso,
en el ingente papel del instante,
donde fluye, bajo la tinta, tu figura de antaño y su contorno.

Me dices que no me vaya todavía,
como si tu boca y la mía no supieran,
que todo lo que nos queda en esta ausencia,
son lugares pretéritos,
son tiempos vencidos.

domingo, 9 de enero de 2011

La poesía debe tomar partido hasta mancharse






Como diría Gabriel Celaya, toma partido por la poesía, partido hasta mancharte. Maldigo a los poetas provincianos que lo único que les preocupa es que si los poderes gubernamentales les publican más a este (que es más malo que yo) que al otro. A mí sólo me publican los que creen que la poesía tiene movimiento y vida. Salud para ellos

sábado, 8 de enero de 2011

Haití, aún existe



Si le dais al play, oiréis el poema cantado por Silvia Occorso











Terremoto;
enormes pies de gigantes, pisan,
las tumbas de los padres,
la tierra de los hijos.

Terremoto;
la higuera está baldía,
la casa desierta y muda,
el polvo libre y deshojado
acuna la palabra dolorida.

Terremoto;
te-rre-mo-to;
tres tristes tigres huyen
de la T que los aterra;
-tromba de tierra, terca atrona-.

Terremoto;
calla y dormita
en tu légamo de espanto para siempre.

jueves, 6 de enero de 2011

Desde mi aurora diviso la vida








Mira que en los labios no hay relojes,
ya no quedo a la hora en punto
en tus ojos de artículos enamorados;
ni subo a los campanarios para ver la primavera,
ni tañen las campanas por los días venideros.
Mira que el tiempo no para,
ya no se dibuja en los vértices de tus labios
el hondo verbo que te anuncia mi presencia;
no intuyo tu piel enamorada,
y tu doliente tacto me aparece ya relegado
a los versos rotos de las estaciones.
Mira que no veo tu figura retenida
poblar de nubes mis besos serenos
ni a tu furia de agua dejar
un arco en el iris de mis ojos;
no trinan los pájaros en las ramas del aire,
ni en tu brazos se agitan victoriosas las azucenas.
Mira que ya presiento tu pasado;
desde tu crepúsculo diviso el alba,
desde mi aurora la vida.

martes, 4 de enero de 2011

La sierra de Santa Cruz,





La sierra es la vida que pasa,
un tic- tac del reloj sin nombre,
aquellas manos, que, en una época,
fueron codiciadas por las mías,
los pasos del día, los pasos perdidos.

Es la altiva mirada del alcor,
te observa desde la lejanía,
desde los profundos ojos del viento,
es el tiempo cuando te evoco.

La sierra atraca junto a la dehesa y la ocupa,
la sierra reina sobre tu calle detenida,
ya no se ve escrito tu nombre en las paredes,
¡ella no sabe cuánto te amé!
¡ella nunca supo, porque te quise tanto!.

La sierra es un lamento,
que dibuja en tu pelo su perfil de sombras,
es tu boca y la mía
que acaso una vez se quisieron,
que acaso una vez se tomaron
ungidas por los besos,
bajo la sierra dormida,
bajo la sierra

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Así es mi patria!






¡Así es mi patria!
Una hoja que a fuerza de existir
cae derrotada en el otoño,
donde los caprichos duermen para siempre,
un río que canta con la voz de un niño,
las carretas seduciendo madrugadas,
mientras bailan azules en los caminos
y a lejos almendros ingrávidos que abaten
sus frutos para besar la tierra,
trigales que alzan sus espigas doradas,
pues sueñan con divisar el mar
y navegar en veleros de aire, libres de cosechas,
Caballos que van al trote cubiertos de rosas
y jazmines que cantan en las ventanas,
las tardes se asoman por los márgenes
y traen entre los labios amores escondidos,
cuando el crepúsculo pinta de ocre el horizonte.
Mi patria no tiene color de batalla
ni tocan a fuego, ni a retiro,
las campanas del viento
y no nacen panes debajo del hambre.
Mi patria es mi corazón, la voz libre del beso
y la vida con que te sueño.