viernes, 18 de marzo de 2011

Ya no quiero tu nombre en mi boca




Ya no quiero tu nombre en mi boca,
ni la nieve callada en las alturas,
ni el viento cuando pasa y deja
la suavidad de su brisa.

Ya no quiero tu contorno perdido
fundiéndose en mí recuerdo,
ni el fuego, que, en las entrañas,
acaricia la penúltima tarde de tus ojos.

Te pierdes detrás de cada instante,
te vas del tacto que no solicito,
abandonas las calles que no profano,
Y dejas tu perfil llorando en mi retina:
tu nombre en avalancha
y la elegía a un beso.

Ya luces ante mí,
el exacto lugar de las sombras,
la calma que me habita
y la lejanía. Ya la lejanía

miércoles, 16 de marzo de 2011

¡Qué barbaridad, Dios, que barbaridad!








¡Qué barbaridad! El señor Arzobispo está estudiando excomulgar a un sacerdote por ayudar a abortar a dos chicas de 14 y 15 años. Por lo visto, ellas iban a abortar, ya fuera con la ayuda del párroco o sin ella; y él, ante tal disyuntiva, eligió, entre los dos males, el menos malo, con la justa pretensión de evitar que la vida de las niñas corriera mayores peligros.

Pero el Señor Arzobispo no atiende a razones, Porque el señor arzobispo es de esos que jamás los verás en una manifestación en contra de las guerras, muera quien muera en ellas. Bueno, si huelen "pasta", entonces sí es posible que estén los primeros

Sí, el Señor Arzobispo es de los mismos que no han manifestado su repulsa en contra de los crímenes del Nazismo, aunque puede ser que no dude en alzar el brazo con ellos.

Sí, es de los que jamás han excomulgado a los curas pederastas, esas ratas que no han tenido escrúpulos ninguno a la hora de mancillar la vida de niños y adolescentes. Claro que, a ver quién es el guapo que tira piedras en su propio tejado, pensará para sí el Sr. Arzobispo.

Le digo a Monseñor, lo mismo que a todos ellos,señores de palabras manidas y de involutivos rosarios , que me llamo José Cercas Domínguez, poeta, y que pueden excomulgarme cuando gusten, pues yo a ustedes ya los tengo excomulgados de mis principios morales.

¡Qué barbaridad, Dios, que barbaridad!

sábado, 12 de marzo de 2011

Te propongo ser feliz (A Pablo Neruda)




Te propongo ser feliz;

al sol le siguen saliendo, bajo sus pestañas,

montañas de bronce,

y, a las nubes, en sus vientres, les crecen,

como ecuánimes racimos, luces crepusculares.


Te invito a vivir;

cada tarde, la misma estrella

desciende en tonos rojizos

hacia las estaciones del tiempo

y así, también, cada tarde,

descansa el niño bajo los arrumacos

de la madre

y se adormece la vida en su consuelo.


Te convoco para amar;

en la anochecida, cuando nadie los ve,

los astros se acarician con sus manos blancas,

el gato maúlla en la tapia que agita las sombras

y las parejas se miran bajo el beso del viejo Eros.


Por todo ello, te propongo ser;

el día se levanta y toca la noche,

vuelve la vida a latir en el instante,

a mí, me queda la sonrisa que a diario libo,

mientras que a ella le queda el beso que yo le entrego.

domingo, 6 de marzo de 2011

Publicación del libro "Dana o la luz detenida"






“Dana o la luz detenida” es un poemario que dedico a la tierra y la fuerza motor de ella que es el amor.

Dana en la mitología celta, era la diosa de la tierra y madre de todos los dioses que, al cristianizarse, la identificaron como Santa Ana, precisamente el nombre de mi pueblo, y la luz detenida es el verso que, eternamente, se alimenta del amor y de todas sus consecuencias.

Publicado por la editorial Alfasur que ya publicó “El tiempo que me habita”

Un día

Un día, tu y yo, de dos en dos, iguales, paralelos;
la tierra a lo lejos y, en el fondo el mar y sus imposibles,
la brisa con su perpetuo beso, desgranándose
sobre tu piel sometida a la salinidad de los espejos.

Un día tú, y al otro yo;
para que, en tu voz, todo sea pasado;
para que todo sea luz atormentada en una pupila,
en casas deshabitadas y en ventanales abiertos al llanto.

Un día tú, y la quimera,
así como la vida desigual de las palabras,
donde todo sea huida y derrota,
que por una mentira acontezcan.

Un día…..
….. y luego todo ya pasado.

jueves, 3 de marzo de 2011

A Requena.

Me diste el calor de la vendimia,

la casa, el almendro y la soledad de la multitud;

me diste el laborioso pan, el fruto de la algazara,

las calles del alquitrán,

las fuentes de cuyos caños manaba el vino,

la arquitectura labrada en la piedra y la herrería,

tu amorosa mano, el trabajo diario, la llave de mi casa.

Pero ahora te presiento como urbe distinta,

como el vientre que acuna una ciudad silente,

una casa sin techo, una palabra sin objetivo.

Presiento que se escapa de mis manos

tu color almendrado, tu aroma de bodega.

Ay Requena, adoro el tiempo que me diste,

y desdeño la injuria que me llevo.

martes, 1 de marzo de 2011

que estos versos no sean en vano

A mis amigos colombianos, para que la paz, sea siempre, una constante en vuestras vidas.


En esta casa sin memoria, entre estas paredes azules

donde cuelgan, en pinturas inertes, caballos al galope;

donde a los hombres les nacen lágrimas en los ojos,

un monótono suspiro

y palabras que surgen ya cansadas;

en esta casa, digo, en estos barrios en los que moro,

te escribo versos sosegados,

flores que amanecen moribundas en los jardines del tiempo,

y malezas frías que mueren maldiciendo su existencia.

En vano te escribo, en esta soledad,

para que tu voz comparezca ante el júbilo;

para que el fusil, amigo de la muerte,

comparezca ante la derrota;

para que el machete que rompe canciones de amor

comparezca, preso, ante la vida.

En vano te escribo figuras en los párpados,

en las ondas que viajan por ojos yermos.

Te escribo para que, en tus mejillas, crezca

el sabor tierno del contacto,

para que, en tus manos, germine la rama del olivo

y que la vida te derive hacia la paz

Te escribo para que estos versos no sean en vano,

para que llenen, de aire, tu libertad, la mía

y la de cada individuo cuyo único delito

sea sentirse libre y vivir por ello.