jueves, 30 de junio de 2011

En estos días de incierto futuro




En estos días, donde cuelga el futuro su tiempo irremediable,

la lluvia sigue cayendo con su agónica melancolía,

igual que ayer, porque nada está escrito, porque nada ha cambiado,

las maletas siguen esperando en los andenes del olvido,

la montaña como siempre, viaja sin equipaje,

desde este día a otra noche,

tan clara en este momento

¡ay! tan sombría en otras épocas.

La casa abre y cierra sus ventanales al aire

sale a la calle, la risa, el pan y el niño,

también tu silueta de ahora y tu mirada de antaño .

En estos días, que van marcando el breve futuro de tus labios

tú, amada mía, sigues alejándote,

sigues partiendo de todos los lugares

y sigues callando mi nombre,

porque nada ha cambiado.

Mis manos prosiguen el combate

con la pluma que, hoy, escribe estos versos,

con la vida que sigue alejándose ante nosotros.

En estos días del futuro que nos lleva

me voy de ti, invadiendo el instante de un beso,

como si la lejanía te acercase por pretéritas esquinas,

como si mis versos habitaran en algún lugar de tus manos,

como si los poemas de este incierto futuro,

se posasen, para siempre, en tus labios perdidos.

martes, 21 de junio de 2011

Yo no digo que no



Digo que ya está bien,

que veo recorrer,

la traidora sílaba que circunda al hombre,

por los signos del mundo

y prenderse, a fuego, en el costado de mis labios.

Digo que camino,

que deslizo mis pies por la tosca huella de la existencia,

y que salgo a la calle cubierto de verbos,

digo que, a veces, cuando digo no,

también quiero decir basta,

es entonces,

cuando se quiebra mi boca de tanto escupir vocablos,

cuando, en los ojos de la noche, acaricio la libertad del aire,

cuando araño mi piel compasiva,

cuando deseo escribir el nombre de todos aquellos,

que, por primera vez, justifican su voz en la tierra.

Porque yo no digo que no ¡mire usted!

pero a veces, la vida, me obliga a cumplir con la palabra.


sábado, 18 de junio de 2011

Ser extremeño





Un día alguien me preguntó que significaba para mí ser extremeño, le remití hacia mi poema “Ella es mi tierra” y más concretamente a la estrofa donde digo:

“Es alegre, es mi madre y mi hijo y mis hermanas
y la boca de mi hermano que huyó del aire
y las rosas que cubren los ojos de mi padre”


Pero hoy, ante la crisis, si volvieran a preguntarme lo mismo, les diría, que para mí es el trabajo conjunto, la lucha diaria de la palabra contra la sonora estupidez de algunos políticos advenedizos, que piensan que, para salir de la crisis, lo mejor que tienen es quitar a Extremadura lo poco conseguido y hundirla más y más en los surcos labriegos.
Por tanto para mí Extremadura al día de hoy es, sentirme orgulloso del aire que me dona, y por ello sentarme con el mundo bajo la encina terrona o los cerezos en flor del valle del Jerte y decirles que estamos aquí, que somos generosos y les entregamos para su disfrute, la luz de nuestros monumentos y el aire de nuestros paisajes cubiertos de frutos y sonrisas. Pero con todo esto, queremos tener también, la evolución continua de la vida y dar a nuestros hijos, a parte del pan que genera la tierra, las mismas oportunidades que ellos disfrutan hace tiempo.
He aquí mis pensamientos por tanto,
he aquí mis palabras por ello.

jueves, 16 de junio de 2011

Dana o la luz detenida, con nuevo traje y editorial






Debido a la gran cantidad de fallos que tiene mi libro publicado por Alfasur y la propuesta de la editorial Rumorvisual de publicarlo de nuevo, he decidido que así sea y aquí dejo los hechos. Gracias a Rumorvisual por su confianza y a Diana y Santi por demostrarme, continuamente, su amistad.

Saludos y besos a todas las personas que siguen este blog, desde todas las partes del mundo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Alégrense






Alégrese, acaso, la tierra con su aroma de agua,
de ver al viento cubrir el cielo en su largo viaje,
de ver a una nube y a un jazmín asido por la cintura.

Alégrese también tu pelo y las noches
y las fuentes de fría piedra,
cuyos surtidores tengan sus caños de bronce
orientados al poniente de tus labios.

Alégrese la patria del suspiro,
las horas que caen dormidas en los silencios,
aquellos que arden en las bocas sin vocablos,
pues los tiempos deshojados siempre caen buscando la tierra.

Alégrense los algodones blancos de las manos,
los pasos del niño y la madre alondra,
cuando vuelve su nido a la existencia
y la mar callada y el vientre de la tarde.

Alégrense los gladiadores que combaten por una lágrima,
así, las manos, no tomarán las forma de la espada;
la hiedras, que, vencidas trepan hacia el fuego,
para que los cuervos no granen en las ramas de la risa,
para que la tristeza no haga mella en las parejas,
que, juntas juegan a abandonarse en los besos y en el barro.

Alégrense las semillas que germinan en mis palabras y tu voz
por las sombras rotas de las esquinas,
para que la canción que al oído me cantan
siempre lleve entre en sus estrofas tu cálida imagen.

lunes, 13 de junio de 2011

Tras los cristales del frío



Ni mi voz, cuando circunda la tarde,
ni la efímera luz que habita en mis ojos,
pueden superar los muros que, con desdén, levantas.
Bajo una lluvia de lágrimas
que empapa tierras brumas,
el tiempo baldío, en un instante,
me deja ver tu memoria, anegada,
en la perdida soledad de una caricia.
Ya no te señalo con el dedo acusador de mi aliento,
ni escribo tu nombre tras los cristales del frío,
no hallo timón que me controle el rumbo
ni tiño, con tus colores, la palabra inerte.
A ti te escribo estos versos,
a tus párpados que, sin memoria,
buscan, en la palabra abatida.
el recuerdo del último adiós,
mientras un suspiro me fuerza a seguir combatiendo,
a seguir llamándote entre todos los nombres
cuando apenas cruza la tarde ante mis ojos.