miércoles, 27 de abril de 2011

No debo pensar





No debo pensar;

pensar me cuesta el silencio,

las lágrimas que languidecen

en los costados de mis córneas.

Pensar me lleva al universo

donde las cosas vuelan,

cambian de color

y nadan en nubes áureas sin forma.

Pensar es un cajón yermo,

donde tan solo habita una nota

que me dice “adiós amor mío”.

Pensar es una flor

que agoniza en un florero al poniente,

es una casa en las tinieblas,

son oscuros celajes que cubren los ojos del recuerdo,

son palabras que se aferran

a mis manos de tinta

y … es ella,

siempre es ella, dormida en el lecho de mis labios,

acunada por la vida

y por la juventud que ya consume

su tiempo elegido.

Pensar es ella, no debo pensar, no debo, no debo.

martes, 26 de abril de 2011

Contra el plagio





Ellos,
los que sacan de paseo su más fiera mediocridad,
los que rugen desde sus gargantas enajenadas,
los genios de la nada que el improperio viste con los colores
que la ira reconoce en el instante.
Ellos,
que te besan con el fuego salvaje de sus infectas tintas,
tristes bestias que no alcanzan
a desgranar el fruto para sementar la tierra
ni a levantar el pan y cosechar el beso,
pero te hieren pues ese es su destino de sierpe.
Ellos,
que salen al paso del poeta
en las llanuras cubiertas de miel
y que hunden sus garras
en el néctar que la palabra liba,
mancillando su raíz virginal.
Ellos,
los todos poderosos señores de la miseria,
vienen rompiendo los sueños
que los enamorados posan en las esquinas.
Yo combato su incompetencia desbocada
con las armas que al poeta defienden,
con mis versos, hoy vestidos de guerra.

sábado, 23 de abril de 2011

LA BATALLA DE SALAMINA



A Javier Cercas. Por su libro “Soldados de Salamina”

Poema publicado en el libro “El tiempo que me habita” Editorial Alfasur

Febrero de 2006.


LA BATALLA DE SALAMINA

En lo alto de una pequeña colina, en las playas de Ática, sentado en un trono dorado, el rey Jerjes de Persia contemplaba henchido de orgullo, como sus barcos iluminados por luz de la mañana, navegaban hacia la batalla.

¡La venganza vendrá de Salamina! Gritaba, mientras a su memoria llegaban imborrables los recuerdos de la derrota en maratón ¡Será en Salamina!

Yo que he vencido a los egipcios y he destruido las torres de Babilonia, no tendré piedad con los griegos. Cavilaba en voz alta.



ATENAS ARRASADA

Uniformes heridos pueblan las calles de Atenas.

Una ciudad arde desde el alma,

desde el espacio pretérito de la alegría.

Lloran sus piedras

y los mármoles crepitan bajo las huellas.

Estatuas con las frentes mutiladas

están forjadas en sangre, la pueblan.

Las espadas vuelan entre las tejas

amargas de la lucha.

Las bestias clavan sus pezuñas

en las aciagas tierras de la luna.

Una madre grita moribunda

¡Vengad mis muertes atenienses!

Mientras su cuerpo se desliza

sobre la arena fría de la tarde.



LA BATALLA

Crujen los mástiles

y caen envueltos de humo y fuego;

ya parten los remos;

ya derrotan los cuerpos marineros;

ya se quiebran arcaicas las maderas;

ya brotan las aguas naufragadas.

Barcos dolidos se retiran del miedo.

Espadas con alas sometidas

huyen del gélido puño del guerrero.

¡Jerjes, Oh triste Jerjes!

Hoy llora herida la venganza

por la actitud del agua bandolera,

tu sueño se hunde y te desplaza,

en un negro presagio de banderas.

Y en las playas dormidas al horizonte,

en el brillo nacarado de una espada,

una vieja leyenda me responde

“yo fui blandida en la batalla

en la que siempre pierde el hombre,

... sólo el hombre”.

viernes, 22 de abril de 2011

AGRADECIMIENTO

AGRADECIMIENTO

Agradezco a todas las personas del mundo que, día a día, entráis en mi blog.

De los países hermanos de:

Chile, Argentina,Bolivia, México, Perú, Venezuela, Ecuador, Puerto Rico, Guatemala, Colombia, Paraguay, Uruguay, Estados Unidos, Honduras. A los de la comunidad europea, Francia, Italia, Inglaterra, Bélgica, Alemania, y de otros países que, puede que no nombre aquí, pero que están también en mi corazón. A los de España y a los de mi amada Extremadura.

A todos mi saludo agradecido.

jueves, 21 de abril de 2011


Te propongo la tierra como argumento:
los valles y quebradas,
los ríos que se deslizan
desde lánguidas fuentes,
el apacible mar, cuando abre sus
profundos labios abisales.

Te propongo el paisaje como argumento:
los bosques de la bruma,
las riveras del aire,
el trago frío de los polos,
la soledad de las estepas.

Te propongo la vida como argumento:
el hombre que sabe de su principio de barro,
la sangre palpitando en corazones limpios
y, al final, los átomos descomponiéndose
para abonar la greda encendida del tiempo

martes, 19 de abril de 2011

La lejana luz




Fue entonces,

el oxígeno cubría la mineral piel de tu espalda,

te sentí junto a mis versos

junto a estas palabras que, ahora,

recobro evocándote.

Mis manos buscaron el contacto,

unidas a las cosas de los árboles y las lágrimas.

De pronto mis besos

se deslizaron desde mis labios

al centro exacto de los tuyos,

entonces, tú fuiste el agua,

y yo el cuenco donde reposas,

fuiste la luz que atraviesa la mañana,

y yo el verso donde resides .

Fue de pronto, sí, junto a la tierra,

tus manos y las mías,

en busca de nuestra verdad,

en busca de la cosecha que abate los trigos,

en busca del silencio que generan los besos

en busca de la lejana luz

que, para siempre, acune nuestras vidas.

domingo, 17 de abril de 2011

El señor banquero

Vuelvo a casa, la arcilla llora de polvo sobre el camino, las farolas están tristes, no tienen aquellas bombillas, que antaño, alumbraban la sonrisa de la tierra.

Dije que vuelvo a casa, en el camino, observo como un hombre pide trabajo a la sombra de una centenaria encina, a su vivienda le falta su fachada blanca, también le falta, el humo de la algarabía y los troncos relamiéndose en el fuego.

-Dije que pide trabajo-.

Por fin remonto la colina, a las rejas de mi patio les falta el óxido de la calle, visten de un verde olivo que engalanan sus hierros forjados. Se me olvidó comentar que soy banquero y vivo en la avenida más alta de esta ciudad y en la mansión más elegante de esta travesía sin diminutivos.

Enciendo mi gran televisor de plasma y oigo como el presidente del gobierno, comenta que estamos saliendo de la crisis. Sonrío mientras apuro mi copa de brandy.