lunes, 10 de octubre de 2011

Carta abierta de un poeta indignado







¡¡¡¡Dios mío, estamos en peligro!!!!

Y no sabéis cuanto, cuando nos imponen una crisis, que viene de no se sabe dónde y le echan la culpa a no se sabe quién. Abrimos los ojos, y al abrirlos, vemos que todo esto es un manejo de los incompetentes señores de todo lo tengo. Que vivimos de acuerdo a los criterios de hombre y mujeres cubiertos de oro y estupidez.

Esto es un pulso a los gobiernos occidentales, que se han atrevido a hacerle cara a ellos, “dioses del Olimpo financiero, a ellos cuatreros de las finanzas y las alturas mercantiles". Y mientras tanto, a los pobres trabajadores del día a día, les quitan sus casas, sus ahorros y su dignidad dormida y subyugada, en la fantástica mentira de occidente, por el fatídico poder de los patricios.

En fin, concluyo y pido al señor Rajoy y al señor Rubalcaba, que me den tan solo una razón para que les vote, para que no esté indignado y por favor, la pido sin demagogia y sin quiebros lingüísticos de esos mercaderes, de todo vale, en el país de los votos y sus miserias.

domingo, 9 de octubre de 2011

Yo hablo de ella





No hablo de las cosas, ni de los días,

ni de los dientes de leche

que ella enterraba en el jardín de la inocencia.

No hablo ni de su pelo,

ni de los años que recorren las palabras,

que se graban, a fuego, en mi memoria,

ni de labios sajados, ni de árboles sin nombre.

Tampoco hablo de violines, ni del trabajo diario,

ni de las cosas sumergidas en las bocas del tiempo,

ni de siglos perdidos en algún lugar de sus mejillas.

No hablo de las civilizaciones,

que construían herramientas y espadas

en la ardiente fragua de sus pechos.

Ni tan siquiera hablo de los pintores de antaño,

ni de los poetas solidarios, ni de la tinta

que se derramaba, al igual que la sangre,

sobre su espalda desnuda.

Yo hablo del aire cuando mece su nombre,

de la luz cuando atraca en sus sombras,

del beso, yo hablo del beso y de la luna,

que acaricia su contorno junto al mío,

hablo de la vida que la lleva,

de mis brazos que la toman

y de la noche que nace

dormida entre sus besos.

Yo hablo, amor mío, acaso de ti.

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Hijos de un mismo Dios?


Y que conste, que es este señor cubierto de oro y no yo, ni el niño cubierto de miseria, ha sido quien ha dicho que es pecado acumular riquezas.

martes, 4 de octubre de 2011

Quizás



Quizás navegue por mares y ríos,

que inundan tu piel en primavera,

por los almendros ingrávidos

que lloran flores blancas,

por aquella casa que ahora se me antoja

cubierta de penumbra,

o por aquellos tiempos que tienen sus llaves

cubiertas de óxido,

y que tú abrigabas, tiernamente, sobre tus pechos.

Quizás seas el todo y yo la nada,

la que se acomoda

en el torrente distante de tus vocablos,

o en el tacto que agita el suspiro, o en el te quiero.

Quizás aún te quede entre los labios, el amor dormido,

el amor bajo tus sábanas y la cosecha,

bajo la ventisca, ya distante, y la lluvia,

bajo el “tápame, amor mío” que tengo frío.

Ese quizás que sucumbe al canto,

que puebla mis manos de tinta,

mis manos sin palabras,

mis manos labriegas,

de campos abiertos y de cosechas recién paridas.

Ese quizás que asciende por las calles más angostas,

que tapa, con su rostro, el lado oscuro de la luna.

Ese quizás que abre las puertas del crepúsculo,

acaso, en el mismo instante,

en el que me esfuerzo por recordar tu nombre

con el último verso, de este poema lacerado,

o con el último beso que nos dimos

en aquella tarde gris, en aquella tarde.

sábado, 1 de octubre de 2011

Este incierto futuro




En estos días, donde cuelga el futuro su tiempo inexorable,

la lluvia sigue cayendo con su agónica melancolía,

igual que ayer, porque nada está escrito,

porque nada ha cambiado,

las maletas siguen esperando

en andenes sombríos,

la montaña como siempre, viaja sin equipaje,

desde este día a otra noche,

tan clara en este momento, tan sombría en otras épocas.

La casa abre y cierra sus ventanales al aire,

sale a la calle, la risa, el pan y el niño,

y tu silueta de ahora y tu mirada de antaño .

En estos días, que van marcando

el breve futuro de tus labios

tú, amada mía, sigues alejándote,

sigues partiendo de todos los lugares

y sigues callando mi nombre,

y porque nada ha cambiado,

mis manos prosiguen el combate,

con la tinta que hoy escribe estos versos,

con la vida que sigue alejándose ante nosotros

con las palabras que fluyen de lugares recónditos.

En estos días del futuro que nos lleva

me voy de ti y acometo el instante de un beso,

como si la lejanía te acercase por pretéritas esquinas,

como si mis versos habitaran en algún lugar de tus manos,

como si los poemas de este incierto futuro,

se posasen, para siempre, en tus labios perdidos.