Ya no te quiero, apunto, desde el aire perdido en un suspiro, desde las palabras que un día forjaron la voz antigua de tu cuerpo. Ya no te quiero, anoto, mi frente deja en mi pecho las uñas de Caín desgarrando la tierra. Y tus palabras compartiendo, tristes, los versos de la ira.
Desde tus pretéritos labios los relojes lloran por aquellos días que fueron presa de tus ojos que fueron parte de los míos.
Ya no te quiero, escribo y, al fin llorando, certifico…
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