Entre tu boca y la mía, pasa el aire circundando el tiempo; se rinden, las calles, a la lluvia y la calma, se percibe, en paredes húmedas. Entre tu boca y la mía, reina un volcán quebrado, la voluntad de no amanecernos, y las lenguas perdidas, en algún lugar de la derrota. Entre tu boca y la mía, vuelan, sin consuelo, vocablos vulnerados. ¡Ay, que en ellas, advierto, la afonía del beso!. Entre tu boca y la mía, habita, para siempre, el silencio.
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