Oye este canto: tú que fuiste parte de mi tiempo, que te vestías de azules y valses marinos, que vagabas, profunda, por mis pupilas.
Tú que fuiste la lengua imposible del imposible vocablo, eco profundo del todo parte profunda de la nada. Tú
Oye este canto: Que amaste entre las sombras, entre las telas de mis sábanas. El canto del tiempo: luz domada por la vida, aire que se expande fuera del suspiro, viento que la historia doma, corazón ajado que en mi pecho asoma.
Oye este canto lejano y amargo. Canto de silente de voz que ya no te llama ¡ay! Que ya no te llama.
Hermoso poema con rítmo y cadencia... Felicidades.
ResponderEliminarNostalgias del tiempo pasado.
ResponderEliminarHermosa forma de expresarlo.
Saludos.