miércoles, 3 de marzo de 2010

A Cáceres, siempre.





¿Quién acallará tu llanto de luna,
tu lamento de piedra milenaria?
¿Tal vez la sombra donde se tiende mi dolor,
donde la razón pena en la cosecha de las mieses?
Ciudad escrita en parpadeos,
ciudad de la espiga y el granito,
surgida del arte de los canteros
donde la hiedra esculpe la esperanza
de aquellas tierras del cóndor y los ponientes;
Ciudad musical, lágrima de los arpegios,
Golfines en las alturas donde maduran los sueños,
ciudad fundadora de soles,
torres que infinitas cubren los aires,
campanarios nacidos en los amaneceres,
bronces lanzados al vuelo.
Perpetua primavera te puebla de rosas.
Vuelve la tierra callada a parpadear
y Cáceres, ciudad de leyenda y asombro,
ante la historia, se detiene.

jueves, 25 de febrero de 2010

TRES DÍAS






Te llamé luz del oriente,
sol que emerge de la grana,
de la simiente que se aferra a la existencia
buscando su condición de alimento.
Día te puse de nombre.

Te llame naturaleza, montañas, valles
o hierros, que al fin de tantas batallas,
van a morir en el yugo,
tierra que desnuda su piel de légamo
y moldea la estructura de tu vientre.
Día te puse de nombre.

Te llame barca solitaria,
que parte desde sus órbitas a ninguna parte,
dársena donde atracan las auroras.
Te llamé mía y serena,
yo te llamé día.

lunes, 22 de febrero de 2010

DOS DIAS




Y pasaron los días, tan iguales, tan precisos,
que, de ellos, las parejas tomaron los besos;
pasaron mil ciudades, vestidas de lluvia,
parecidas unas a otras como clones de lágrimas,
como gotas que advierten la sequedad del asfalto.
Pasaron las horas, perdiendo horizontes,
tomando del vuelo la alegría, la suerte
y la memoria que, en tiempos, detuvo las guerras
con miradas gentiles
o con sonrisas abiertas en tu cara y la mía.
Y así fueron, los días, transcurriendo a tu lado,
generando otros días, más soleados si cabe
que hablarán de las cosas del amor y sus musas.
Ahora sentirás las mañanas, tan distintas, tan iguales,
que no sabrás si es que fueron ayer o son hoy,
o simplemente que así, tu y yo las quisimos.

jueves, 18 de febrero de 2010

A mi padre. Elegía segunda






Padre mío, la tierra no te invoca,
no crecen los lirios tras tus párpados,
el barro no quiere besar tu arquitectura dormida. No.
Porque tu eres el rayo que al hombre cubre,
el musgo que cede sus labios a la piedra
y el ala inmóvil de un beso perdido.
Ya validó tu estatura, el firmamento
y te imploran, todas las noches, los astros
porque tú traes la luz y un suspiro
en manos invisibles,
padre mío, hoy te pienso;
heme aquí ante los recuerdos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

TRES POETAS, TRES


Con motivo de la XIII semana de la mujer el círculo recreativo sanvicenteño de San Vicente de Alcántara (Badajoz) fuimos invitados a participar en el acto poético musical que se organizó.
Aquí os dejo las imágenes de dicho evento.


De izquierda a derecha, el dúo María José y José y los poetas Antonio Castro, Plácido Ramírez y José Cercas



















POETAS, POESÍA, MÚSICA.
¿Quien da más ante un público entregado?

lunes, 15 de febrero de 2010

A los que en el ombligo tienen su mejor aliado

Ahora que las palabras dejan, ante ti,
el cruel adjetivo que blasona tu nombre,
no estará, la verdad, en los premios que tu boca define,
en el garabato que tu ingenio deja
ni en el papel en el cual sometes tu designio;
estará en la vida, en el tiempo
que perdemos a cada paso,
en la soledad vertida,
o en los vocablos que desgranas.
Estarás solo, con la tierra y el barro,
con la sombra que camina
conquistando el verbo de la calle y del hombre.
Te parecerá que todo es vértigo,
dolor en las entrañas
o en las salivas frías de la tierra,
caminarás, con el viento de costado
con la estupidez de quién ignora su propio origen
¡ah! ¡laurel derrotado en la sien de un príncipe!
Tal vez ahora sea el momento, !sal a la vida!;
llora en las calles con cada individuo
que lleve, entre las sílabas de su nombre,
la canción profunda del arte;
deja de mirarte en los espejos
pues sólo el tiempo te someterá al juicio inapelable de la tierra.
Y canta, y ríe con el hombre en la poesía,
o la vida te entregará tu sitio preciso:
un lugar en el olvido.

sábado, 13 de febrero de 2010

La tierra de los derrotados






Un día la sangre saldrá de su escondite de acero,
poblará los vientres y las salivas
y el hombre sin patria tendrá que admitir
que ha sido derrotado.

Un día la sangre invadirá la tierra, los valles,
los ríos y las venas;
vendrá de todos los lados
a besar con sus lluvias impenitentes
los estanques, las escarchas sin nombre,
y las silentes voces detenidas.
Y al final, esta tierra sin universo,
no tendrá más remedio que aceptar,
que también fue derrotada.

Un día la sangre inundará los ojos,
las miradas lloraran detrás de los párpados
callados de los penitentes
o en las pestañas de los ilusos,
cuando en sus bocas se coagulen las palabras;
entonces, al final…
el hombre, la tierra y el llanto
tendrán que admitir, y así, dejarlo escrito,
que ellos, también, fueron derrotados.