domingo 3 de enero de 2010




Ya no importa nada,
ahora que el ave surca los vientos de estas tierras sin destino,
o que el monótono parpadeo languidece en las arterias del aire,
en los veneros del tiempo.

Cuando la luz cae desde tus labios
y besa al hombre en su vaivén callado,
en el regreso del amor que, perdido, busca
la extensa prolongación de su memoria.

Ya no importa nada,
ni tan siquiera ese beso que nos dimos,
tras los muros nocturnos del silencio,
ni la hora de su exposición ansiada.

He visto a la luna lamer el justo labio del verano,
sentir deslizarse por una hoja el rocío puro de lo perdido,
brotar los geranios en total abandono
y he visto tu sonrisa volcada por el mundo.

Ya no importa nada,
sueños orgullosos van y vienen buscando el génesis
ese momento donde todo se detiene antes las bocas que se aman.

Hoy es el último día
el día en el cual la nube pide verter su esencia de agua,
el día en el cual las lenguas atraviesan la palabra,
el día interminable.

Ya que importa,
que todo haya pasado,
que las ciudades y el bullicio nos miren
con sus luces de neón rompiendo las vigilias,
si tu no estás en estos momentos en los que te pienso
y yo no estoy en la ausencia de tu inerme corazón.

sábado 2 de enero de 2010

HABÍA ESTADO LLOVIENDO TODA LA NOCHE





Había estado lloviendo toda la noche...
los valles se cubrieron de abrazos
mientras los astros iluminaban el vacío de las lenguas
y los caballos, al galope,
llevaban en sus crines, dormidos, los besos.

Puede que esta noche vuelva a llover;
el agua amamanta la luz del alba,
los árboles surgen de las sombras,
mientras, las parejas, en su abrigo,
siguen besándose,
los animales con nombres lunares
se deslizan cantando bajo ventanas abiertas,
y las banderas danzan con los gentiles
en sus mástiles de esperma.

Escribidme, pues, en las noches de lluvia,
bajo pechos que inundan la tierra,
que la humedecen cuando se besan en el “ te quiero”.

Escribidme, pues, en las noches de lluvia,
leeré vuestras estrofas en las entrañas de un suspiro
y combatiré con el agua,
por la palabra que llueve, en una lágrima.

martes 29 de diciembre de 2009

El aire me sugiere tu nombre








El aire me sugiere tu nombre
y, en el recodo, su latido
bombea mi alegría.

Cuando te amo, dibujo
tu inalcanzable imagen
allí donde los ojos conjugan
vértices silentes,
o donde el deseo fermenta
su tacto profundo.

Cuando te amo, añoro
la suavidad anhelada de tu piel,
allí, donde los cuerpos forman
un sólo individuo,
una especie nueva
bañada por los besos.

Y todo ocurre en ese instante, acaso,
en el que el aire me sugiere tu nombre

sábado 26 de diciembre de 2009

ENTONCES... ¡EL VERSO!



Cuando la luz pliegue sus párpados,
a tu boca y a la mía las vestirá el rocío
y vendrán a besarnos la alegría,
los caminos de tersa sombra
y los vientos que mecen su estirpe.

Entonces… ¡El verso!:
entonces, la caricia y las flores de las adelfas;
entonces tú, cálida figura, tierno suspiro
que juega entre mis sábanas con la alborada.

Rodará el deseo junto a los cuerpos desnudos
y, trémulo, el instinto tocará tus labios.
y sabrás de nuestro origen
en aquellas bocas que el alba intuye.

lunes 21 de diciembre de 2009

Felices Fiestas Amigos

domingo 20 de diciembre de 2009

DEJADME SENTIR QUE LA HE QUERIDO

Dejadme sentir que la he querido,
que, por ella, la vida deshojó una sonrisa
¡tan sola y tan dulce!,
que sus labios proclamaron mi nombre
en la canción dormida de un beso.

Dejadme sentir que la he querido,
que mis ojos, silentes, llamaron
a la puerta de sus ojos
cuando nuestras pupilas se miraban, boca a boca.

Dejadme sentir que la he querido,
así, cariñosa y amable,
con su olor a madre enamorada
prendido en mí, como si brotase de una quimera,
de un gesto o de un vocablo.

Pero si un día la vida anunciara su olvido,
entonces...

Entonces, cuando ella sea ausencia en cada calle, en cada encrucijada,
en cada temblor hiriente de este corazón extinto,
no me dejéis, ¡no!, al amparo de su cólera,
de esa rabia que vicia el aire que me circunda

Apartad, si se diera el caso, su boca de la mía,
sus felinos ojos de mis iris, en el mismo instante que se cruzaran las miradas,
y sus afiladas uñas, cuando despedazan terrones de azúcar, de mi piel.
Apartad de mí este temor y ¡no!, ¡no dejéis que se acerque!


Y, cuando todo acabe, cuando el tiempo fije en mi pecho su quebranto,
dejadme lamer, despacio, mis heridas
para sentir así que la he querido

jueves 17 de diciembre de 2009

LLUVIA





Caes desde el fondo de tus ojos
como sutil gota que, impasible,
se detiene ante mi ávida mirada.
Caes desde la nieve, palpitando
corazones que huyen de todo
y que a todo se enfrentan por un beso.
Caen ante mí, ¡oh, fugaces quimeras!
tus espacios, tus leyes,
una lágrima que, herida, sabe de destierros
y, a lo lejos, tu última palabra;
caen desde el centro de tu pecho enmudecido
sobre frutales que pronto tornaran al fruto,
sobre la tierra que se expande en barros
y que se llevará el tiempo en memorias perdidas.
Caes desde mí, desde el infinito
horizonte que me aterra,
desde la calle que me mira con ojos infelices.
Caes y así empapas mis besos
en posición de espera para siempre.