domingo, 7 de septiembre de 2014

¿TODOS LOS JEFES SON IDIOTAS?


Todos los jefes son idiotas; este axioma, tal vez, no se ajuste a la realidad, o al menos, a todos los conceptos de jefe; pero como dirían mis amigos gallegos: “haberlos haylos”.
El jefe lleva adscrito, a su cargo, la estupidez; los más listos ya cuentan con ello. El problema es el jefe venido del dedo, el mediocre de turno, el que antes de ser estúpido, ya llevaba oposiciones de estupidez hechas y firmadas. 

El problema, digo, es cuando ese señor, por llamarlo de alguna manera: “cree ser dueño de la vida y la hacienda del empleado, hace y deshace, pone y quita, a su antojo, a unos y a otros.

El problema es, cuando ese jefe se rodea de acólitos sin humanidad, tan rastreros y mediocres como él. Aquellos que no ven, por delante de ellos, nada más que sus propias narices; no le chistan sus decisiones: “más bien al contrario”. Y él, “pobre personaje” se va creciendo y creciendo, y lleva, su estupidez, hasta las últimas consecuencias.

El problema es, cuando este jefecillo, tiene por encima de él, a otros parecidos, que justifican su patética actitud, con solo un propósito: “que los dejen en paz”

El problema es, que la víctima de estos “señores” tiene corazón y sentimientos y va padeciendo, día a día, la sonora estupidez del silencio.

Traslademos esto a estamentos oficiales, y veréis palpitar una bomba de relojería que, siempre, está a punto de explotar.

Yo no digo que el axioma: “todos los jefes son idiotas” sea real, pero: ¡cojones! Como se acerca a la realidad.

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