miércoles, 3 de marzo de 2010

A Cáceres, siempre.



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¿Quién acallará tu llanto de luna,
tu lamento de piedra milenaria?
¿Tal vez la sombra donde se tiende mi dolor,
donde la razón pena en la cosecha de las mieses?
Ciudad escrita en parpadeos,
ciudad de la espiga y el granito,
surgida del arte de los canteros
donde la hiedra esculpe la esperanza
de aquellas tierras del cóndor y los ponientes;
Ciudad musical, lágrima de los arpegios,
Golfines en las alturas donde maduran los sueños,
ciudad fundadora de soles,
torres que infinitas cubren los aires,
campanarios nacidos en los amaneceres,
bronces lanzados al vuelo.
Perpetua primavera te puebla de rosas.
Vuelve la tierra callada a parpadear
y Cáceres, ciudad de leyenda y asombro,
ante la historia, se detiene.

1 comentario:

  1. ¡Maravilloso!

    Felicidades por este soberbio poema, Pepe
    y a Silvia Occorso por haber compuesto esta belleza.

    Biquiños

    Juana

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